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Capítulo VIII. En la Isla de la aurora purpúrea. Parte 1

1961 - Año de la Alfabetización

El amanecer del 22 de noviembre de 1961 jamás se borrará de nuestra memoria.

Ayer todavía estábamos en un Moscú tranquilo, cubierto de nieve, cuyos habitantes despertaban para iniciar un día más de trabajo intenso al que, aparentemente, nada ni nadie amenazaba.

 

Hoy ya estamos en la sofocante Habana cuyo ambiente matutino testimonia que los habaneros duermen muy poco y no dejan la guardia en espera de un posible desembarco de mercenarios organizados por la CIA. En el aeropuerto, al pie de la escalera para desembarcar, nos espera una esbelta joven rubia vestida con un ceñido traje militar verde olivo. De su cintura cuelga una pistolera que enfunda una Makárov soviética.

La joven se presenta como Gladys, representante de las organizaciones revolucionarias integradas (ORI), y nos acompaña en un autobús reservado hasta el edificio I.C.A.P., entonces más bien conocido por el nombre de "Rosita de Hornedo", esposa del ex dueño del hotel. Éste será nuestra residencia.

El director del hotel, compañero Portales, es un amable barbudo vestido de verde olivo y armado con una metralleta. Nos invita a visitar su oficina, nos anuncia que la oficina funciona las 24 horas del día y recalca varias veces que le comuniquemos inmediatamente cualquier anormalidad que pueda sucedernos.

Transcurridas unas horas, me veo obligado a recurrir a la ayuda de Portales.

Y es que, cuando estábamos comiendo en el restaurante del hotel y yo consultaba con el camarero el plato más adecuado para Inna - cuya úlcera del duodeno últimamente se dejaba sentir - un individuo, cuya cara yo no veía por encontrarse detrás de mi silla, interrumpió insolentemente nuestra conversación preguntando al camarero:

¿Dónde se alojan los españoles que llegaron hoy por la mañana de Moscú? Busco al señor Virgilio Llanos Más.

Viendo que yo no reaccionaba el intruso se plantó de manera brusca enfrente de mí, entre el camarero y la silla que ocupaba Inna y, mirándome fijamente, me preguntó a regañadientes:

"¿Usted es Virgilio Llanos Más, verdad?"

Comprendí que el sujeto, sin duda alguna, sabía perfectamente quiénes éramos.

Procurando no dar importancia a su pregunta le respondí:

No señor, está confundido.

El tipo no prestó atención alguna a mis palabras, sacó del bolsillo un documento en cuyo membrete se veía la bandera republicana y, pretendiendo que yo leyese lo escrito en él, agregó:

Resido en Méjico. Pero conozco muy bien a su hermano Carlos, cineasta que trabajaba en Madrid y que actualmente vive en Francia...

No le dejé terminar. Me levanté bruscamente y le dije alzando la voz:

¡Ud. es un impertinente, y si inmediatamente no nos deja comer en paz me veré obligado a llamar a policía!

Pero no tuve que llamar a nadie: dos muchachos se acercaron al imprudente y le invitaron a que los acompañase.

Unas horas después Portales me ha comunicado que el intruso era un funcionario de la Embajada de España.

¿Quién ha facilitado a la policía franquista toda la información sobre la marcha de los especialistas hispano-soviéticos a Cuba, que con tanta cautela - al parecer - alguien había preparado? Lo ocurrido es, indudablemente, un asunto muy serio que deben conocer lo antes posible los dirigentes del PCE en la URSS. No hay que olvidar que se trata de un considerable grupo de hispano-soviéticos que arriban a la Isla de la Libertad.

Comunicamos a Moscú el suceso, agregando al informe que una emisora de una de las islas caribeñas - cuyas ondas se captan en La Habana sin ninguna dificultad - ha lanzado ya repetidas veces al espacio la noticia de que a Cuba, bajo el pretexto de venir como especialistas a ayudar a la joven economía del país, están llegando españoles de la URSS con documentos falsos. Y la emisora precisa nuestros verdaderos nombres y apellidos.

Un compañero cubano ha venido al hotel para tratar el problema de nuestro trabajo y fuimos con él a la sede de la ORI. Allí nos presentó al compañero Aníbal Escalante y al secretario de Fidel, que en ausencia de éste, nos enseñó el gabinete del líder de la Revolución.

En la provincia de Las Villas los contras han cometido un horroroso crimen: han ahorcado a un alfabetizador de 16 años y a un campesino alumno suyo.

El entierro, la manifestación de los alfabetizadores y del pueblo y las palabras de Fidel impresionan. El pueblo cubano sabe lo que quiere: es una Revolución de los humildes y para los humildes, una Revolución en la que hombres de verdad recuperan la dignidad de todo su pueblo.

Esa dignidad ha sido herida por los EE.UU. que siempre dominaron la vida económica de Cuba y la convirtieron en un centro recreativo con centenares de night clubs, casinos y prostíbulos. El 25% de la población era analfabeta, alcanzando esta cifra el 40% en la zona rural; el 64% de los niños de las zonas del campo carecían de escuelas; el 65% de la población activa podía trabajar sólo 3-4 meses al año; la espantosa cifra de la mortalidad era el índice de la pobrísima asistencia médica.

El régimen corrupto e intolerante de Batista, apoyado por los yanquis había dejado, además, una sangrienta huella en los 26 años de su administración. Recuerdo a Rubén Darío:

Eres los Estados Unidos,

eres el futuro invasor

de la América ingenua

que tiene sangre indígena,

que aún reza a Jesucristo

y aún habla español...

Eres un profesor de energía,

como dicen los locos de hoy.

Crees que la vida es incendio,

que el progreso es erupción,

que donde pones la bala

el porvenir pones.

¡No!

Yo ya trabajo. El comandante Ernesto Che Guevara, Ministro de Industrias, ha firmado mi contrato de prestación de servicios. En él me comprometo a trabajar como Ingeniero Civil y, como tal, asesorar a el Ministerio realizando los trabajos, estudios y análisis técnicos propios de mi especialidad, formular los proyectos, programas e informes correspondientes, llevando a efecto mi trabajo en la Empresa Consolidada de la Electricidad "Antonio Guiteras".

Inna comenzará a trabajar en esta misma empresa después del Año Nuevo, cuando Andrés pueda acudir al círculo infantil que está preparando el Consolidado y que se instalará en el último piso del edificio. María pronto comenzará a estudiar español e inglés, para poder proseguir luego los estudios en el 5º grado de la escuela cubana.

Las Navidades han llegado de pronto. Nuestros hijos dicen que aquí el Año Nuevo es "de mentirijillas", pues es imposible imaginárselo sin nieve ni frío. Y es que, inesperadamente, desde nuestra habitual latitud boreal moscovita hemos pasado a vivir al Trópico de Cáncer, a tan sólo 23 grados y 27 minutos del Ecuador.

¡Y no podemos acostumbrarnos tan fácilmente al cambio!

El Año Nuevo lo hemos celebrado dos veces: primero bañándonos en la piscina del hotel, cuando por Radio Moscú sonaban las doce campanadas de media noche, y luego tomando las doce uvas y bailando con nuestros nuevos compañeros cubanos, cuando los relojes locales marcaban la verdadera medianoche.

1962 - Año de la Planificación

Los resultados del Año de la Alfabetización fueron brillantes.

Las banderitas que los alfabetizadores, con sus alumnos, izaban en los bohíos y chabolas anunciando que aquellas residencias eran ya territorios libres del analfabetismo, crecían de día en día. Pronto empezaron a aparecer banderas mayores que ondeaban en aldeas, pueblos, municipios y provincias. Y, por último, fue en La Habana donde se izó la bandera nacional anunciando a todo el mundo que Cuba, prácticamente, ya era territorio libre de analfabetismo. Para ello se reunieron allí los alfabetizadores de todo el país, armados con sus Lámparas Azules.

"¡Alfabetizador, esta es tu casa!", anunciaban millares de pancartas en las fachadas de las viviendas habaneras.

Estos jóvenes ahora van a engrosar las filas de los nuevos estudiantes becarios.

1962 es el Año de la Planificación, es decir, la economía cubana comenzará a regirse por un plan estudiado y aprobado en el que las prioridades serán las necesidades de su pueblo, de la nación en su conjunto. Para nosotros, especialistas energéticos educados en la Unión Soviética, la planificación en Cuba significa, ante todo, la electrificación del país.

Es imposible realizar en Cuba una reforma de la educación o una reforma agraria radical - expropiando y repartiendo los grandes latifundios, desarrollando las explotaciones familiares y del estado, diversificando los cultivos en la agricultura - cuando los bohíos y las chabolas se alumbran con teas de cuaba.

Sin disponer de una potente y moderna base energética, capaz de abastecer las crecientes demandas del país, es imposible desarrollar la industria sobre la base de tecnologías modernas.

La herencia energética del pasado con la que se encontró el Gobierno Revolucionario al entrar triunfante en La Habana en enero de 1959 no era para envidiar.

Un país con una superficie de tan sólo 115.000 kilómetros cuadrados y una longitud de 1.400 kilómetros de punta a punta, en lugar de disponer de un sistema energético único, capaz de maniobrar con sus unidades eléctricas disponibles, aparece dividido en dos sistemas eléctricos principales: el Sistema Occidental y el Sistema Oriental, a los que solamente están conectadas el 58% de las potencias energéticas existentes en todo su territorio.

La industria azucarera, primordial en Cuba, cubría sus necesidades eléctricas de las más diversas formas. De los 161 ingenios existentes 108 compraban electricidad a diferentes empresas, especialmente a la Compañía Cubana de Electricidad, administrada por EE.UU.

El voltaje en los ingenios era muy diverso y el aprovechamiento de las potencias energéticas instaladas en ellos era pésimo, pues ya tenían más de 40 años de instalación. Y si a este cuadro le añadimos el bloqueo económico a Cuba, organizado por los yanquis y que no permitía comprar piezas de repuesto para las viejas instalaciones, veremos cuál era la importancia del Convenio soviético-cubano de 1960.

Por primera vez en Cuba, la energía generada por las termoeléctricas - que simultáneamente se construyen en Mariel y Renté - se entregará a un sistema único con tensión de 110 kilovoltios.

El responsable de la construcción de la termoeléctrica de Mariel, Enrique Zamorano, y el ingeniero jefe Pedro Reinosa Mendoza que en realidad ha sido Virgilio de los Llanos Más

En la foto, de izquierda a derecha, el responsable de la construcción de la termoeléctrica de Mariel, Enrique Zamorano, y el ingeniero jefe, autor de este libro, bautizado en Cuba como Pedro Reinosa Mendoza

Ambas plantas se construyen de elementos gigantes de hormigón prefabricado y todos los materiales para su construcción son de producción nacional. Un grupo de especialistas soviéticos asesoran las obras.

Los asesores soviéticos de la construcción de la termoeléctrica de Mariel, ingenieros Vasiliy Barkún y Yuri Anúfriev, con el autor del libro

En la foto, de izquierda a derecha, los asesores soviéticos, ingenieros Vasiliy Barkún y Yuri Anúfriev, con el autor del libro

En Cuba la situación sigue muy tensa, pero el pueblo está muy decidido. En las calles algunas pancartas anuncian que

¡Con OEA o sin OEA ganaremos la pelea!

Fidel fue a la Organización de Estados Americanos, cuyos Gobiernos en su mayoría son títeres de EE.UU. no a defenderse, sino a acusar al imperialismo yanqui. La defensa de Cuba se organiza aquí, con el valor del pueblo y las armas de que éste dispone, entre las cuales ocupa un primer lugar el entusiasmo y el apoyo unánime de este pueblo a su Gobierno.

Nuestra vida en Cuba es muy agitada. Creo que una carta mía a mi padre con fecha del 13 de marzo de 1962 refleja detalladamente las circunstancias de aquellos días:

... Trabajo de Responsable Técnico en la construcción de la central eléctrica de Mariel, la más grande que se está construyendo en Cuba con un proyecto elaborado en la URSS. Ayer nuestro Ministro nos ha encomendado comenzar la construcción de la presa del Mosquito, de 20 metros de altura, que debe abastecer de agua dulce a la termoeléctrica.

Por si esto fuese poco, por las tardes doy clases en la Universidad de La Habana al 4º curso de la Facultad de Ingeniería, sustituyendo así a los profesores titulares ausentes que han abandonado su patria.

... El edificio en que residimos hace dos días fue ametrallado por unas lanchas torpederas piratas procedentes de los barcos-madres, pertenecientes a los EE.UU. Amparadas por la oscuridad de la noche se acercaron a la costa y con balas de 20 mm y ráfagas de metralletas intentaron matar a unos y amedrentar a los demás. Aunque las balas alcanzaron nueve apartamentos en los que dormían las esposas y los niños de algunos de nuestros compañeros, no lograron matar ni herir a nadie. Algunas balas pasaron a veinte centímetros de las camas donde dormían las hijas de unos compañeros que frecuentaban tu casa en Moscú. Pensábamos que era el comienzo de un desembarco.

Muy pronto llegó Fidel, acompañado de una unidad del Ministerio del Interior, para cerciorarse por sí mismo de lo que sucedía. Dio orden de reforzar la guardia.

La nota de la Unión Soviética respecto a que si se agrede a Cuba ella se verá obligada a resguardarla con sus cohetes de carga termonuclear, ha causado aquí mucho júbilo y todo el pueblo repite las palabras de Fidel:

"Nuestro pueblo, el pueblo de los mambises, no es cobarde. Que sepan los dirigentes americanos que nosotros, los dirigentes de esta Revolución, estamos dispuestos a morir con nuestro pueblo. Lo que nosotros no sabemos es si el Gobierno americano y los senadores están también dispuestos a morir".

Te estoy escribiendo esta carta en la terraza de nuestro apartamento y desde aquí se ve perfectamente al buque americano "Oxford", que ya lleva dos semanas pegado a la costa cubana y que, incluso desde aguas nacionales cubanas, provoca a los habaneros. Hace unos días que los contras atacaron a un guardacostas de Cuba. Asesinaron a tres marinos e hirieron a cinco más. Los entierros se convirtieron en una enorme manifestación en la que, en su ira, todos los presentes eran un pueblo único...

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